Historia

El Poder Legislativo en la Provincia de Santa Fe

Breve reseña histórica

Desde mediados del Siglo XVIII, al calor de las corrientes ilustradas, estaba instalada la necesidad de que el poder -concentrado en el Rey durante el antiguo régimen- se dividiera en tres instituciones independientes las que ejercerían a su vez, el Poder de ejecutar, el Poder de legislar y el Poder de juzgar.

El Poder de legislar será realmente el poder representativo de la soberanía del pueblo. Todo ello conformaba la base mínima del sistema republicano cuya creación y diseño se le debe a Montesquieu y a su obra "El Espíritu de las Leyes".

Un antecedente en el Río de la Plata lo constituye la Junta Conservadora, integrada por los Diputados representantes de las ciudades del interior, y en lo normativo, el Reglamento Orgánico de 1811 y los Proyectos Constitucionales de 1813.

En Santa Fe, durante la colonia, los Cabildos Abiertos fueron la forma de deliberación de los "vecinos", lo que limitaba la participación a quienes tenían casa en la ciudad.

Desde 1811existió la Junta Subalterna integrada por dos vecinos que asesoraban al Teniente Gobernador.

La Provincia de Santa Fe, durante los Siglos XIX y XX, ejerció su derecho a la auto normatividad, lo que se plasmó en las sucesivas reformas constitucionales.

Luego del alzamiento de 1815, producido con el apoyo de Artigas, se designó a Francisco A. Candioti como Primer Gobernador autónomo el 2 de abril de 1815, fecha en la que se enarbola la bandera de Artigas.

El 25 de abril-según el cronista Manuel Diez de Andino- se hizo Congreso en "la Casa de la Aduana", eligiéndose a Candioti Gobernador, y se creó una Junta Representativa o Soberana, compuesta por tres religiosos, tres vecinos y un secretario; éste es el antecedente más remoto del Poder Legislativo Provincial.

Fue una representación de actuación compleja que mantuvo conflictos con el Cabildo y con grupos autonomistas, ya que ante la enfermedad de Candioti la Junta se arrogó derechos a suplirlo. Luego de la muerte de Candioti, interviene en la designación de su reemplazante, hasta que la Provincia es invadida por tropas de Buenos Aires.

La invasión desata un grave conflicto entre los sectores de la sociedad, los Diputados y el Cabildo. De resultas de estos conflictos, la Junta obró por su cuenta y acordó la subordinación de Santa Fe al Gobierno de Buenos Aires.

Fin de la Soberanía "… la Soberanía -dice Andino- se convocó a los que eran de su parcialidad, desatendiendo a los vecinos beneméritos, llamándolos hasta tenderos y pulperos…".

"El 2 de septiembre -relata Iriondo- se reunieron los Diputados y sancionaron la subordinación al Supremo Director de Buenos Aires, nombraron a Juan Francisco Tarragona Teniente Gobernador y acordaron que este Pueblo se restituya a la protección y dependencia de su Capital".

Una nueva etapa se dio con la confirmación de Estanislao López como Gobernador y el dictado del Estatuto de 1819.

Primera Junta de Representantes

Elevado Estanislao López a la primera magistratura de la Provincia por el voto unánime de sus ciudadanos -siempre limitado a los vecinos-, la Junta Electoral, aún cuando en su convocatoria no se determinaba su función constituyente, elabora un proyecto de Constitución cumpliendo así con el pensamiento que, debido a la inspiración de Seguí, se había hecho carne en el nuevo Gobernante. Este cuerpo electoral está integrado, entre otros, por Fray Ramón Barco, Don Francisco de la Quintana, Don José Vicente Roldán y Don Gregorio Antonio de Aguiar.

Desgraciadamente el texto del Estatuto que redactaran se desconoce. Sólo se conserva el documento donde López acusa recibo del proyecto constitucional. En su primera parte expresa: "Lo arduo del negocio hizo mi primer deseo de verme conducido en mi manejo público por una norma o Reglamento que afianzase mis medidas con seguridad; con este objeto comprometí mi honor en la solemnidad del juramento con que en manos del Presidente de esa Junta ofrecí adaptar esa guía de la común felicidad". Seguidamente agrega: "Más cuál ha sido mi sorpresa al observar el Estatuto con que han llenado V.S.S. sus tareas. El gobierno le ha visto con seria detención y no encuentra en él sino la ruina de una Patria tan cara, el origen de convulsiones intestinas, el germen de los partidos y la disposición más favorable a la anarquía". Acto seguido declara: "El Estatuto queda repelido y la Junta Electoral disuelta".

A fin de sustituir este proyecto, López encomienda la redacción de otro Estatuto. Si bien los investigadores están hasta la fecha en desacuerdo sobre quién fue el verdadero autor del mismo, hay quienes sostienen a Juan Francisco Seguí, Urtubey o Amenábar; es innegable que, sea quien haya sido el redactor de la primera Constitución Santafesina, en ésta se halla presente la impronta, el estilo del caudillo, que tenía en su mente el esquema de una República donde el pueblo eligiera libremente a sus gobernantes, donde se dividieran los poderes, aún con un Ejecutivo fuerte que garantizara la autonomía y el sistema federal.

El Estatuto de 1819

En su artículo 6to. expresa: "Residiendo originariamente la soberanía en el Pueblo, éste expedirá su voz por el órgano de su representación". En este artículo nació de una manera expresa el primer Poder Legislativo de la Provincia.

Soberanía popular y régimen representativo son los dos sólidos pilares sobre los que descansará el nuevo Poder en la Provincia.

Bibliografía

Dr. López Rosas, José Rafael: "El Poder Legislativo en Santa Fe". Comisión Redactora de la Historia de las Instituciones en la Provincia de Santa Fe, Tomo II. Año 1972.

Licenciada Ana María Cecchini de Dallo
Subsecretaria de Cultura

Origenes

El Palacio Legislativo se encuentra en la zona sur de la ciudad, más precisamente ubicado su frente en la calle General López, entre 4 de Enero y Urquiza, y su contrafrente por calle 3 de Febrero.

En el terreno donde se emplazó el Palacio Legislativo antiguamente se encontraba la Vieja Aduana, que era la oficina colectora de los impuestos a las cargas que transportaban los barcos procedentes del Paraguay, Montevideo, Buenos Aires y Corrientes.

El edificio fue construido con muros de adobe endurecido y tenía una azotea cuadrada, el techo era de tejas, las ventanas exteriores estaban protegidas por rejas de hierro, su aire severo lo hacía parecer una fortaleza rodeada de brazos de hierro forjado de los cuales pendían faroles de kerosene.

Originalmente la construcción era propiedad de Don Prudencio María Gastañuduy - Teniente Gobernador de Santa Fe durante los sucesos de Mayo-, quien en 1793 la había vendido al Gobierno para instalar la Tesorería, la Aduana y la Administración.

La Aduana, con el paso de los años se fue transformando en Sede del Gobierno, en cuartel, prisión e imprenta del Estado.A los prisioneros se los amarraba a las rejas de las ventanas y se les daban azotes y latigazos.

A los cadáveres se los exponía públicamente en la puerta principal. Con la oscuridad de la noche los aborígenes prisioneros marchaban a degüello sobre una barranca del río.

La prisión del General Paz en "La Aduana" de Santa Fe, 10 de mayo de 1831.

Seguramente el hecho histórico romántico que más se recuerde es la afortunada boleada de uno de los gauchos de López, Francisco Zevallos, que hizo prisionero de los santafesinos al General José María Paz -Jefe Supremo de los Ejércitos Unitarios-, el 10 de mayo de 1831.

El General Paz resolvió sorprender al Gobierno de Santa Fe y se movió en dirección al enemigo. En un lugar por entonces denominado La Lagunita, distante ocho leguas de Santa Rosa, se origina un tiroteo. Era la avanzada de Reinafé (Federal) que se batía con sus enemigos en las proximidades de El Tío (Córdoba). Al escuchar los tiros, el General Paz quiso saber qué estaba pasando, se aproximó al lugar de combate, seguro que allí habría soldados de su propia tropa.

Se desplazó acompañado por un ayudante, un ordenanza y un vaqueano. Cuando caían las últimas luces del día se vieron rodeados por un grupo de hombres con la divisa blanca y Paz creyó en todo momento que eran hombres de sus tropas y avanzó hacia ellos, pero era una trampa.

Sorpresivamente, Paz dio media vuelta a su caballo y se dirigió al galope hacia su propio ejército. Al mismo tiempo, un certero tiro de bolas a las patas del caballo termina por dar por tierra con el jinete, el que se rinde al verse rodeado.

Él, tan estratega a la europea -aldecir de Alejandro Lamothe- cayó ante la picardía del soldado Cevallos que le boleó el caballo.

Y marchó preso a Santa Fe, convirtiéndose en el preso más ilustre. El 15 de mayo de 1831, a las cuatro de la tarde -el Manco de Oncativo y La Tablada- ingresó a la prisión de la Aduana.

En la Aduana su habitación era la tercera ventana del segundo piso, su vida en prisión fue relatada por el mismo en sus Memorias Póstumas.

En 1834, un seis de abril, llega a Santa Fe su madre doña Tiburcia Haedo de Paz, acompañada por su sobrina Margarita Esther Waild. Ya existía un romance entre tío y sobrina, desde la época en que era Gobernador de Córdoba. Ambas se instalaron en Santa Fey visitaban regularmente a Paz en la prisión.

En agosto de ese año, Paz le propone matrimonio a Margarita dicidiéndose a escapar cuando se presentase la oportunidad.

Se casaron el 31 de marzo de 1835. Cuando López se anotició del casamiento ya celebrado, ordenó que se acondicionara la prisión de Paz para que pudiera vivir con Margarita en las instalaciones de la Aduana.

Según López Rosas, muchos santafesinos siempre vieron con simpatía la ventana del edificio de la Aduana, donde se desarrolló esta particular historia de amor.

Paz estuvo preso en la Aduana desde el 15 de mayo de 1831 hasta el 6 de septiembre de 1835, año en que López lo entrega a Rosas y marcha detenido a Buenos Aires.

Cuatro años, cuatro meses y un día duró la prisión del General José María Paz en Santa Fe.

Por Martín de la Peña

Demolición de la Vieja Aduana y construcción del Palacio Legislativo

A fines del Siglo XIX, el edificio de la Aduana estaba muy deteriorado y el Gobierno decretó su demolición.Concluye de esta manera toda una etapa llena de sucesos notables que forman parte de la historia de la Provincia.

En su lugar se levantó la Plaza Coronel Pringles, espacio en el que luego se determinaría construir el Palacio Legislativo.

En 1909 se sanciona la Ley Nº 1548 que disponía la construcción del edificio en la referida plaza; se solicitó al Departamento de Ingenieros la confección de los planos, estableciendo que los gastos derivados de su ejecución se abonarían con títulos de "Edificación Pública" en los términos fijados en la Ley Nº 1319.

En septiembre de 1910, el Ministerio de Hacienda y Obras Públicas dicta la resolución que aprobaba el convenio celebrado entre el Presidente del Departamento de Ingenieros y el Arquitecto Roberto Tiphaine para la confección de los planos del edificio.

A la licitación de la obra se presentaron tres propuestas, resultando aprobada, por ser la más conveniente, la del Señor Juan Beltrame.

El Concejo Deliberante Municipal dicta la Ordenanza Nº 1184 el 20 de octubre de 1911, por la cual entregaba al Superior Gobierno de la Provincia el terreno de la Plaza Pringles, necesario para la construcción del Palacio Legislativo.

Al comunicar el Intendente M. Rosas esta resolución, recomienda a los encargados de la construcción el mayor cuidado en la conservación de las plantas y demás adornos de la plaza.

Arquitectura

El edificio, de planteo simétrico, se organiza a partir de un cuerpo central que pivota en torno al gran hall de ingreso con los recintos de ambas Cámaras a cada uno de sus lados; del cuerpo principal se desprenden dos alas laterales con oficinas a un sólo frente. Los ámbitos de mayor relevancia son los dos recintos de sesiones con un rico tratamiento ornamental y materiales nobles, así como el vitreaux emplazado en el hall.

En 1973 se amplió la superficie de oficinas con la construcción de una planta alta sobre las alas laterales y un tercer nivel sobre el cuerpo central que modificó sustancialmente el perfil de la volumetría.

La expresión general del edificio, pese a las modificaciones sufridas, conservó sus características originales enfatizadas por un emplazamiento privilegiado por la expansión visual y las perspectivas que ofrece el espacio de la plaza. La estructuración clásica en basamento, desarrollo y coronamiento con la importante escalinata que jerarquiza el pórtico de acceso, la recurrencia a elementos de lenguaje historicista como frontis, frisos, cornisas, almohadillados, capiteles corintios, etc., y la presencia de rasgos iconográficos refiriendo a la función institucional, hacen de esta obra un claro exponente de la arquitectura oficial de la época, acorde a la escala de una capital de Provincia.

Arquitecta Adriana Collado
Profesora Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo
Universidad Nacional del Litoral
Delegada de la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos